La toxina botulínica quizás te suene más por su nombre comercial (Botox). El Botox es una sustancia que se hace a partir de una neurotoxina producida por la bacteria Clostridium botulinum.

Esto significa que el Botox posee la capacidad de paralizar la musculatura, por lo que se emplea para el tratamiento de diferentes enfermedades y dolencias, pero últimamente su uso más extendido y por el que se conoce popularmente es por su empleo estético para la corrección de las arrugas faciales.

Como hemos mencionado, esta toxina puede paralizar la musculatura en altas e incontroladas dosis, pero la empleada tanto en el ámbito médico como en el de la estética no resulta tóxica para las personas. No obstante, siempre debes ponerte en manos de un profesional acreditado para realizar este tratamiento correctamente.

Hay estudios médicos que han descubierto que usar pequeñas cantidades de esta toxina puede tener efectos positivos para la salud y la estética, ya que bloquean en cierta medida las señales nerviosas que hacen que los músculos se contraigan.

Los beneficios de Botox realmente funcionan y sus resultados están comprobados científicamente. Por ello, cada vez es más extendido en Hollywood y hasta en la política.

¿Cuánto duran sus efectos?

La dosis de Botox inyectada con una pequeña aguja es prácticamente indolora. Estos pequeños pinchazos debilitan y paralizan los músculos y los nervios de manera temporal.

Los efectos de la Toxina Botulínica no duran más de seis meses. Es una manera muy popular y usada para parecer más joven y reducir las arrugas de expresión.

Se suele aplicar principalmente en el rostro, ya que los músculos dejan de recibir las señales nerviosas y les impiden contraerse. Esto hace que los músculos de la cara se relajen y las arrugas se suavizan en un corto periodo de tiempo.

Dónde puede aplicarse

Normalmente se aplica en la frente, el ceño, el cuello o las “patas de gallo”, pero no es conveniente para las arrugas o líneas que se forman alrededor de tu boca, ya que los músculos de alrededor los vas a usar mucho (para comer, sonreír, hablar…) y puedes tener problemas de movimiento.

Aunque lo más común es la aplicación en el rostro, la toxina botulínica se utiliza para aliviar los fuertes dolores de cabeza (migrañas), para controlar el sudor excesivo de las axilas, reducir el parpadeo incontrolable y algunos tics faciales, para corregir el estrabismo y para tratar otros tipos de problemas musculares en la espalda.

Por ello, está dejando cada vez más de ser una alternativa al paso de los años y cada vez más un recurso médico para tratar enfermedades y problemas de salud

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